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La Coctelera

Querida Agnes

Reflexiones personales y transferibles

25 Agosto 2006

Una historia conmovedora

Querida Agnes:
Estos días es noticia esta tremenda historia sobre el securestro de una niña austriaca, retenida en contra de su voluntad durante ocho años. Aunque ha terminado con final feliz, pues la ahora adolescente ha reaparecido sana y salva, su vida quedará ya marcada para siempre. Ha perdido irremisiblemente su juventud, una etapa vital importante como todas pero básica para la formación y el desarrollo de la personalidad humana. Ya nadie le podrá devolver esos años.
No termino de entender cómo hay personas capaces de hacer semejante cosa, raptar a una criatura indefensa con 10 años y mantenerla encerrada tanto tiempo.
Por desgracia, el “valiente” secuestrador se ha suicidado: ya no podrá ser juzgado y condenado, espero que con unas leyes más severas que las españolas… aunque yo aplicaría a esta gentuza algo más que las leyes convencionales, pero ese es otro tema del que hoy no voy a hablarte, lo dejaremos para mejor ocasión.

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23 Agosto 2006

Aquel fatídico 23 de Agosto

Querida Agnes:

Hoy hace catorce años que murió mi amigo Raúl. Estábamos juntos en clase desde los cuatro años, pero a los diecisiete su vida terminó de forma anticipada e injusta; siempre es injusta una muerte a tan temprana edad.

Íbamos juntos al colegio desde preescolar. Siempre fue un niño muy activo y extrovertido, cualidades que a mí me faltaban en aquella época. Quizás por eso nos llevamos bien desde el principio: ya sabes que los polos opuestos se atraen. Era uno de los pocos compañeros por los que valía la pena ir a clase cada mañana, pues la inmensa mayoría eran totalmente prescindibles en mi vida (y lo siguen siendo; de hecho sólo mantengo contacto con uno, con Miguel, de quien ya te hablaré). Me ayudaba con las asignaturas que para mí eran más difíciles (matemáticas, física y dibujo), pues casualmente eran sus favoritas. Incluso, más de una vez repitió su dibujo para darme a mí el que acababa de hacer, al ver que yo era incapaz de hacer algo mínimamente decente…

Otras cualidades que tenían eran su gran humildad y que era un gran atleta. Y aquí venían sus problemas que, como intuí después de su muerte, y gracias a mis estudios de medicina, pudieron ser los causantes de la misma. A veces, en las clases de gimnasia del colegio sufría desmayos que yo achacaba a hipoglucemias transitorias. El día que falleció, Raúl se encontraba en la playa. Según me contaron, murió al salir de darse un baño en el mar, por lo que pudo ser debido a un brusco cambio de temperatura en su cuerpo, un “corte de digestión”, un síncope en definitiva. Nunca supe la causa real de su muerte, aunque he llegado a la conclusión de que quizás pudiera tener una enfermedad cardiaca no diagnosticada, probablemente congénita. Sea como fuere, el hecho cierto es que él ya no está entre nosotros.

Ese día, yo había ido a pasarlo a Comillas con mis padres. Mi hermana había salido por ahí con sus amigas. Cuando volvimos, tarde, sobre las once de la noche o así, ella estaba esperando despierta para darme la noticia. “Raúl ha muerto”, o algo parecido dijo, yendo directamente al grano. Recuerdo que pregunté “¿qué Raúl?”, ya que tenía otro compañero de clase con ese nombre Pero sabía que era él, ya que era con quien más roce tenía. No recuerdo si lloré en ese momento, creo que entré en ese estado de “shock” habitual en estos casos… Esa noche dormí fatal, preguntándome “¿por qué?”. Lo peor vino al mes siguiente cuando empezó el nuevo curso. Ese año, de todas maneras, ya no hubiéramos sido compañeros de aula, ya que cada uno habíamos elegido ramas de estudio diferentes.

Sólo volví a visitar su tumba en los dos primeros aniversarios. Es increíble la dejadez en que la tenían, y creo que eso me desanimaba y deprimía aún más; quizás por eso no volví. Algún año se me ha pasado la fecha concreta del 23 de agosto, pero ni siquiera necesito que llegue este día para recordarle. Raúl siempre estará en mi memoria y en mi corazón. Descansa en paz.

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19 Agosto 2006

Mi amiga María

Querida Agnes:

Quiero hablarte de la amiga que me descubrió esta página y gracias a la cuál me animé a escribir este blog. Quiero hablarte de ella porque hoy, cuando la he dicho que después de nuestra conversación del otro día me había animado a iniciar este diario, enseguida ha querido localizar la dirección web para así poder leerme. De momento no se la he dicho, ya que saber que alguien conocido pueda acceder a estas reflexiones podría coartar radicalmente mis intenciones de sinceridad absoluta y de desnudar mi alma.

Como prácticamente todas mis amistades, no fue hasta después de empezar mis estudios universitarios cuando la conocí. Mi grupo más íntimo estaba formado por cuatro chicas y yo (tengo más amigas que amigos, y este es un claro ejemplo). A una la perdí la pista al terminar la carrera; sé de ella por las demás, pero hace mucho que no la veo y no respondió a mis últimas llamadas ni correos electrónicos… no sé el por qué y, a día de hoy, si volviésemos a encontrarnos, no sé si la relación sería la que fue. Supongo que debería pedirle explicaciones, pero estoy seguro de que cuando llegue el momento, no me atreveré o no me apetecerá, en un signo de clara indolencia. Otra es bastante introvertida, y poco dada a la reciprocidad, por lo que es muy agotador mantenerte unido a ella (quizás mi forma de ser tampoco ayuda mucho); eso sí, es una gran persona y siempre tendrá mi apoyo y amistad. La tercera es especial para mí, pues estuve casi toda la carrera colado por ella sin atreverme a expresarle mis sentimientos (una leve insinuación una vez me dio idea de que ella no sentina lo mismo por mí, aunque después nunca insistí…). Ahora, viéndola felizmente casada, aunque sin olvidar lo que en su día sentí, sólo la veo como a una amiga, nada más que eso. Y estoy contento de verla a ella en esa situación.

La cuarta es María. Sinceramente, yo no sabía, mientras estudiábamos en la facultad, con quién de las cuatro iba a mantener una relación más estrecha en el futuro, con quién tendría un contacto más continuo, con quién compartiría alegrías y penas de manera más contínua. Pues esa persona es ella, y estoy encantado de considerarla, a día de hoy, la más allegada a mí de todo el grupo. Es una gran persona, dulce, encantadora, siempre dispuesta a escuchar y ayudar. Alguien que siempre está ahí cuando se la necesita. Y como tal, yo intento corresponderla con lo mejor que puedo darle, todo mi apoyo y cariño, mi amistad más sincera e incondicional, porque es una gran amiga a quien quiero mucho. Si llegase a leer estas líneas, no creo que se sorprendiera demasiado, pues sabe lo mucho que significa para mí; si por el contrario se sorprendiera significaría que (como no pocas veces me sucede) me cuesta mucho expresar lo que siento... quizás mitigar eso es una de las razones por las que empecé a escribir aquí.

Como colofón, quiero dedicarle esta canción, pues representa bastante bien lo que siento por ella, una gran amistad que estoy seguro de que perdurará siempre, por muy lejos que pudieran divergir nuestros caminos en la vida. Desde el primer día que la oí, entendí que está pensada para una persona amada. Pero escuchándola detenidamente, y ya que el amor es un sentimiento que incluye entre otros a los buenos amigos, su letra encaja a la perfección con todas esas cosas que se le pueden decir a alguien como María, una AMIGA con mayúsculas.

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Por ti (Ella Baila Sola)

Yo te quiero regalar palabras,
ser tu red para cuando caigas,
cogerte de la mano al andar.
Y decirte cosas al oído,
ser tu manta cuando tengas frío,
y ser tu hombro para llorar.
Por ti mi vida empeño,
por un momento de verte sonreír,
por ti mi alma vendo,
a cambio del tiempo que necesites para ser feliz.
Dejo todo por un beso tuyo,
quiero ser tu espada y tu escudo,
decirte que te quiero una vez más.
Quiero ser tus alas y tu cielo,
quiero ser el mar y tu velero,
el suelo y tus pies para caminar.
Por ti mi vida empeño,
por un momento de verte sonreír,
por ti mi alma vendo,
a cambio del tiempo que necesites para ser feliz.
Por ti mi vida empeño...
Por ti mi vida empeño,
por un momento de verte sonreír,
por ti mi alma vendo,
a cambio del tiempo que necesites para ser feliz.

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16 Agosto 2006

¿Por qué?

Querida Agnes:

Te preguntarás por qué estoy aquí. También querrás saber por qué te doy este nombre.

Creo que lo primero es decirte cómo elegí el seudónimo que te designa. No soy muy dado a ídolos. Ni siquiera considero que mis padres lo sean, aun reconociéndoles todo lo bueno que hacen por mi cada día desde que nací. Por eso un día, contestando un test en el que preguntaban ¿quién es tu ídolo?, me quedé pensativo buscando la respuesta, y entonces caí en la cuenta de que cualquier persona que sea digna de mi admiración debe, ante todo, hacer el bien a los demás. Y enseguida descubrí que esas personas, ojalá más numerosas de lo que muchas veces creemos, se verían muy bien representadas en la Madre Teresa de Calcuta, cuyo nombre real era Agnes Gonxha Bojaxhiu. A pesar de esto, debo decirte que soy agnóstico… pero de eso ya hablaremos otro día.

Respecto a la primera pregunta, yo mismo me la hago aún. Yo ya conocía el mundo de los blogs. Sin ser muy asiduo a ellos, últimamente frecuento los de algunas personas que conozco. Pero hace un par de días una buena amiga me animó a darme una vuelta por esta página y descubrir un par de blogs que a ella le habían llamado la atención. La verdad es que los ojeé muy por encima y sin profundizar. Sin embargo, la conversación se centró más en la idea de tener un blog propio, que a ambos nos atraía y asustaba al tiempo. Nuestro miedo común, que yo todavía tengo mientras escribo estas líneas, era no tener cosas bastante interesantes que contar. Tengo la intención (que, como las promesas de año nuevo, puede que no se cumpla al cien por cien…) de hablar bastante de mí. No por egocentrismo, que creo que no es un defecto que tenga (seguro que tengo otros –pocos, algunos, bastantes o muchos-, que irán saliendo poco a poco), sino porque creo que estos espacios te dan la oportunidad de ser tú mismo y expresarte con total sinceridad. Y quién sabe si con ello me conseguiré conocer un poco mejor cada día: nunca es tarde para eso.

Tengo que decirte que me gusta este sistema epistolar de escritura. Seguro que muchos autores lo han utilizado a lo largo de la Historia. Yo me permito tomarlo prestado de Ana Frank, quien lo utilizó en su Diario para narrar sus últimos meses encerrada en vida, antes de morir de tifus exantemático en Bergen Belsen. Algún día te hablaré de este libro.

Comienzo a escribir con mucha ilusión, sin ser experto en literatura ni artes afines. Nunca he tenido un diario, ni siquiera soy metódico apuntando cosas en una agenda. Pero creo que es una faceta nueva de la vida que quiero explorar, y ojalá que con resultados gratificantes.

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Sobre mí

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Querida Agnes

Cantabria, España
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Soy una persona cuyo grado de extroversión ha mejorado mucho a lo lergo de los años, y me considero bastante sociable. Sin embargo, sigo teniendo mucha vida interior y no soy muy dado a manifestar mis sentimientos abiertamente. Por eso, abro este blog como medio para expresarme de manera completamente libre, sin ataduras ni temores.

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