¿Por qué?
Querida Agnes:
Te preguntarás por qué estoy aquí. También querrás saber por qué te doy este nombre.
Creo que lo primero es decirte cómo elegí el seudónimo que te designa. No soy muy dado a ídolos. Ni siquiera considero que mis padres lo sean, aun reconociéndoles todo lo bueno que hacen por mi cada día desde que nací. Por eso un día, contestando un test en el que preguntaban ¿quién es tu ídolo?, me quedé pensativo buscando la respuesta, y entonces caí en la cuenta de que cualquier persona que sea digna de mi admiración debe, ante todo, hacer el bien a los demás. Y enseguida descubrí que esas personas, ojalá más numerosas de lo que muchas veces creemos, se verían muy bien representadas en la Madre Teresa de Calcuta, cuyo nombre real era Agnes Gonxha Bojaxhiu. A pesar de esto, debo decirte que soy agnóstico… pero de eso ya hablaremos otro día.
Respecto a la primera pregunta, yo mismo me la hago aún. Yo ya conocía el mundo de los blogs. Sin ser muy asiduo a ellos, últimamente frecuento los de algunas personas que conozco. Pero hace un par de días una buena amiga me animó a darme una vuelta por esta página y descubrir un par de blogs que a ella le habían llamado la atención. La verdad es que los ojeé muy por encima y sin profundizar. Sin embargo, la conversación se centró más en la idea de tener un blog propio, que a ambos nos atraía y asustaba al tiempo. Nuestro miedo común, que yo todavía tengo mientras escribo estas líneas, era no tener cosas bastante interesantes que contar. Tengo la intención (que, como las promesas de año nuevo, puede que no se cumpla al cien por cien…) de hablar bastante de mí. No por egocentrismo, que creo que no es un defecto que tenga (seguro que tengo otros –pocos, algunos, bastantes o muchos-, que irán saliendo poco a poco), sino porque creo que estos espacios te dan la oportunidad de ser tú mismo y expresarte con total sinceridad. Y quién sabe si con ello me conseguiré conocer un poco mejor cada día: nunca es tarde para eso.
Tengo que decirte que me gusta este sistema epistolar de escritura. Seguro que muchos autores lo han utilizado a lo largo de la Historia. Yo me permito tomarlo prestado de Ana Frank, quien lo utilizó en su Diario para narrar sus últimos meses encerrada en vida, antes de morir de tifus exantemático en Bergen Belsen. Algún día te hablaré de este libro.
Comienzo a escribir con mucha ilusión, sin ser experto en literatura ni artes afines. Nunca he tenido un diario, ni siquiera soy metódico apuntando cosas en una agenda. Pero creo que es una faceta nueva de la vida que quiero explorar, y ojalá que con resultados gratificantes.
